Te explicamos cómo elegir la almohada ideal para ti

¿Estás teniendo problemas para dormir por las noches? ¿Te despiertas como si te hubieran dado una paliza, a pesar de haber dormido tus 7-8 horas sin interrupciones? Es muy posible que el problema se encuentre en la almohada, que es de mala calidad o bien no se adapta a tus necesidades.

En este artículo te vamos a indicar cómo elegir almohada perfecta para ti.

¿Por qué es importante elegir una almohada cómoda?

Para conseguir un óptimo descanso, necesitaremos una buena almohada. De esta forma, conseguiremos que tanto nuestro cuello, cabeza y columna vertebral estén correctamente alineadas.

Se conseguirán relajar nuestros músculos, eliminar tensiones y, en definitiva, ayudarnos a disfrutar de la mejor experiencia de descanso posible.

Ahora bien, no te vamos a engañar: no existe la almohada perfecta, aquella que se adapte a todo tipo de persona. Es por ello, por lo que habrá que escogerla de manera sabia, prestando atención a nuestras necesidades, así como a nuestros hábitos de sueño.

Lo que debemos tener en cuenta a la hora de elegir la almohada

como elegir la almohada perfecta

¿Qué tamaño de almohada tengo que elegir?

Existen 3 tipos de almohadas estándar:
De 10cm: Son la opción ideada más bien para niños pequeños, o para quienes duermen en una postura “boca abajo” (algo nada recomendable). Son muchos los expertos los que recomiendan dormir sin ellas.

De 12-13cm: Son el tipo de almohada adecuada para aquellas personas que duerman sobre su espalda; es importante que sean más bajas que nuestros hombros, y que no sean ni demasiado duras, ni demasiado ligeras.

De 15 cm: Suelen ser la mejor opción, ya que se recomiendan para quienes duermen de lado que, como ya sabemos, es la mejor postura posible. Ayudan a mantener equilibradas la cabeza, cuello y columna.

¿Qué relleno me interesa para la almohada?

Existen muchos tipos de rellenos, con sus pros y sus contras a sopesar:

Plumón/pluma. Tienen la particularidad de ser bastante blandas; se adaptan al cuello del individuo en cuestión, pero cuando nos levantamos vuelven a su forma original. No se recomiendan para personas muy robustas ni para niños pequeños.

Látex: El material látex, por lo general, aguanta bien la cabeza, por lo que es una buena opción para aquellas personas que duermen de lado. Se adapta bien a los movimientos y es adecuado para prevenir alergias.

Materiales sintéticos: Suelen aguantar viene el paso del tiempo, siendo básicamente blandas. Se recomiendan para niños y para personas delgadas.

Espuma: La opción adecuada para personas que duerman de lado; perfectas para adaptarse a la postura de cara persona, recuperando su forma original en poco tiempo.

Independientemente del tipo de almohada que elijamos, es muy importante cuidarla y revisarla de forma continua: habrá que lavarla un par de veces al año, darle la vuelta con frecuencia para prevenir que se deforme y airearla cada vez que hagas la cama.

Con estos consejos, elegir la almohada perfecta será muy sencillo.

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