Tipos de colchones antiescaras

Cuando una persona permanece mucho tiempo en el hospital es importante vigilar el estado de su piel para evitar la aparición de escaras. Las medidas correspondientes incluyen el uso de un colchón especial para prevenir o evitar la aparición de las lesiones, por eso en Venta de colchones te explicamos cuáles son los tipos de colchones antiescaras que hay en el mercado para prevenir la aparición de las mismas y cómo elegirlos correctamente.

Qué es un colchón antiescaras

Cuando una persona permanece de forma prolongada en un mismo plano rígido, como una cama o una silla de ruedas, se pueden producir lesiones en la piel debido a la fricción continua de las prominencias óseas con la superficie. Si estas heridas no son atendidas a tiempo, pueden convertirse en lesiones necrosadas o escaras, también llamadas úlceras de presión, que son muy molestas.

Existen diferentes factores que pueden acelerar la aparición de escaras en pacientes hospitalizados, como la calidad de su piel, obesidad o delgadez extrema, un colchón inadecuado para largas estancias o la falta de movilidad, entre otras, y las escaras pueden ser un factor determinante para alargar la estancia o no en el hospital, de ahí la importancia del desarrollo de materiales que ayudan a prevenir o aliviar esta condición que, además de incómoda, es muy dolorosa.

Los colchones antiescaras están diseñados para distribuir el peso corporal, aliviando la presión que se genera en las prominencias óseas, lo cual evita o disminuye la fricción. Como veremos más adelante, hay varios tipos de colchones antiescaras pero antes de elegir cuál es el tuyo tienes que prestar atención a los siguientes factores.

Cómo elegir un colchón antiescaras

Ahora que ya hemos visto qué son las escaras, hay que tener en cuenta que existen muchos tipos de colchones que ayudan a prevenirlas y puede ser difícil elegir entre tanta oferta. La realidad es que hay varios cinco aspectos que influyen además del precio. Son:

    1. Duración de la estancia hospitalaria: si la persona lleva ingresada pocos días, no es necesario invertir en un colchón antiescaras muy caro. Con asegurarse de moverlo cada cierto tiempo (si tiene autorización médica para hacerlo) y de mantener la higiene personal y del colchón será suficiente.

    2. Grado de movilidad de la persona: ¿depende de otra persona para moverse o puede hacerlo sola? Si no puede hacerlo sola será mejor que compres un colchón antiescaras que, además, se pueda colocar sobre una cama articulada.

    3. Dimensiones: debe encajar perfectamente en la cama donde se colocará y no puede quedar suelto porque el paciente podría resbalarse y caer.

    4. Peso del paciente: en los casos de sobrepeso, los colchones de aire no son recomendables porque se pueden deteriorar con facilidad.

    5. Nivel de ruido: en el caso de los colchones de aire, necesitan un compresor para inflarse. Estos deben ser lo más silenciosos posible.

¿Qué tipos de colchones antiescaras hay?

Una vez vistos los aspectos a los que hay que prestar atención, vamos a explicar con más detenimiento cuáles son los mas recomendables.

  • Colchones antiescaras de aire: son los colchones más populares y se caracterizan por tener varios compartimientos en forma cilíndrica. De esta manera, se evita presionar la piel de forma prolongada. Estos colchones a su vez se dividen en dos tipos: estáticos, que son los que no tienen compresor, y dinámicos, que son los que sí lo tienen. Con el compresor es posible inflar o desinflar ciertas zonas del colchón, para así ir alternando las zonas de presión.

    Los colchones antiescaras dinámicos son muy útiles cuando el paciente se encuentra en estado de inmovilidad, ya que la acción de variar los puntos de presión ayuda a contrarrestar los efectos que genera pasar mucho tiempo friccionando la piel contra la misma superficie.

  • Colchón antiescaras de agua: son colchones con una superficie de plástico que se llenan de agua caliente (hasta 37 grados). El paciente se siente como si estuviera “flotando”, estimulando la relajación y el descanso. Además, aunque no se perciba, el cuerpo está moviéndose de forma muy sutil gracias al agua y esto genera una redistribución constante de los puntos de presión.

  • Colchón antiescaras de espuma: tienen 48 módulos que funcionan como puntos de soporte para disminuir la presión. Generalmente se utilizan encima de otro colchón y son muy buenos para personas muy sudorosas porque absorben la humedad. Son especialmente útiles para prevenir las escaras o cuando las mismas acaban de empezar a aparecer.

  • Colchones antiescara de látex: este es otro de los tipos de colchones antiescaras más comunes. Como tienen una alta adaptabilidad al cuerpo generan un alivio casi inmediato. Es uno de los modelos más económicos, así que son ideales si la estancia del paciente es corta.

  • Colchones antiescaras de viscoelástica: su principal característica es que son termoadaptables lo cual quiere decir que se amoldan a la temperatura corporal. Esta cualidad hace que el colchón se “hunda”, evitando la fricción que produce la aparición de las escaras.

  • Colchones con barreras: tienen un marco exterior elaborado con un material más pesado para evitar que se deslicen de la cama. Esto ayuda a evitar caídas, especialmente en pacientes muy mayores o con movilidad escasa que necesitan sentirse seguros.

  • Colchón antiescaras zona de descarga en los talones: están diseñados para que el peso descanse sobre los gemelos y libere los talones ya que es una zona sensible a la aparición de escaras.

¿A que la oferta es amplia? ¡Decide qué tipo se adapta más a ti y asegúrate de que la compra es acertada!